Casi todo el mundo ha visto alguna vez esas marcas circulares, rojizas o moradas, en la espalda de un deportista o de alguien en la playa. Y casi siempre aparece la misma explicación: “son las toxinas que salen”. Es una idea muy extendida, y es falsa. Las marcas de las ventosas no son toxinas ni dicen lo “intoxicado” que está nadie. Entender qué son de verdad es el mejor punto de partida para saber si este masaje te interesa.
El masaje con ventosas, también llamado cupping o ventosaterapia, es una técnica manual que utiliza recipientes de vidrio, plástico o silicona para crear succión sobre la piel. En lugar de presionar el tejido hacia dentro, como hace un masaje convencional, la ventosa lo levanta. Esa diferencia, aparentemente pequeña, cambia por completo la sensación y explica tanto sus efectos como sus marcas.
Qué hace realmente una ventosa sobre el cuerpo

Al aplicar la ventosa se genera una presión negativa en su interior. La piel y el tejido que hay justo debajo se elevan dentro del recipiente, y la sangre acude a la zona. Es una forma de estimulación mecánica distinta a la del amasamiento: separa ligeramente las capas de tejido en lugar de comprimirlas.
La sensación es peculiar. Se nota una tirantez firme, como si alguien pellizcara la piel con suavidad y la mantuviera así. En zonas muy cargadas puede resultar intensa, pero no debería doler. Muchas personas describen que, al retirar la ventosa, la zona queda caliente y más suelta.
En un centro de bienestar las ventosas se aplican de dos maneras principales. En la ventosa fija, el recipiente se coloca y se deja quieto unos minutos sobre un punto concreto, por ejemplo una zona de los trapecios que siempre está tensa. En la ventosa deslizante, se aplica aceite sobre la piel y la terapeuta mueve la ventosa a lo largo de la musculatura, de manera parecida a un masaje pero con succión en lugar de presión. Esta segunda forma suele dejar marcas más difusas y menos intensas, y a mucha gente le resulta más agradable para empezar.
Existen otras variantes, como la ventosa de fuego o la ventosa húmeda, que implica pequeñas incisiones en la piel. Estas técnicas tienen riesgos añadidos de quemaduras e infección, y no forman parte de un masaje de bienestar.
Las marcas: qué significan y qué no

Las marcas circulares aparecen porque la succión rompe algunos capilares muy superficiales y una pequeña cantidad de sangre queda bajo la piel. Técnicamente son hematomas, aunque a diferencia de un golpe no suelen doler al tocarlas.
Su color depende de varios factores. Influyen la intensidad de la succión, el tiempo que la ventosa ha permanecido en el mismo sitio, la fragilidad de los capilares de cada persona y el tipo de piel. Una marca muy oscura no significa que esa zona estuviera “peor” o más contracturada. Indica, sobre todo, cómo han reaccionado los capilares a esa succión concreta.
En adultos sanos lo habitual es que las marcas desaparezcan en unos días, normalmente entre tres y siete. En personas con capilares frágiles o con pieles más oscuras pueden tardar más, hasta un par de semanas. Si tienes una boda, una sesión de fotos o un viaje a la playa, tenlo en cuenta al elegir la fecha, o pide que se use la técnica deslizante, que marca menos.
Lo que dice la evidencia, sin adornos
Conviene ser claros: la investigación sobre las ventosas es limitada. La mayoría de estudios son pequeños, con seguimientos cortos, y los resultados más consistentes se refieren al alivio del dolor muscular crónico, como la espalda o el cuello, utilizado como complemento de otros cuidados. Incluso ahí los efectos descritos son modestos y de corta duración.
No hay base para afirmar que las ventosas eliminen toxinas, curen enfermedades o sustituyan un tratamiento médico. Lo que sí describen muchas personas es una sensación de descarga, de tejidos más sueltos y de alivio de la rigidez, especialmente en espalda, hombros y cuello. Como sensación de bienestar y complemento de un masaje, tiene su lugar. Como solución a un problema de salud, no.
Esta honestidad tiene una ventaja práctica: si sabes qué esperar, podrás valorar con criterio si te sienta bien. Algunas personas salen encantadas y la incorporan a sus sesiones habituales. Otras prefieren el masaje manual de siempre. Las dos reacciones son normales.
Cuándo tiene sentido combinarla con un masaje

Las ventosas rara vez se aplican solas. Lo más habitual es integrarlas en un quiromasaje, utilizándolas en las zonas donde la musculatura está más rígida y continuando después con trabajo manual. Esa combinación permite aprovechar lo que aporta cada técnica: la ventosa levanta y moviliza el tejido, y las manos terminan de relajarlo y de valorar cómo responde.
Suelen recurrir a ella personas que acumulan tensión en la parte alta de la espalda por pasar muchas horas sentadas, quienes hacen deporte y notan la musculatura cargada, o quienes sienten curiosidad por una técnica diferente. Si entrenas habitualmente, también puedes conocer en qué consiste el masaje deportivo y qué tipo de experiencia puedes esperar de una sesión.
En el centro las ventosas corporales forman parte de las terapias naturales y quiromasaje que ofrecemos. La decisión de usarlas, y de qué forma, se toma en cada sesión según la zona, tu piel y cómo te encuentres ese día. Si las molestias aparecen después de pasar muchas horas sentado o en una misma posición, también puedes leer nuestro artículo sobre masajes y postura corporal, donde abordamos esa relación sin atribuir al masaje la capacidad de corregir por sí solo una postura.
Cuándo es mejor no hacerlo
Las ventosas son una técnica de bajo riesgo en personas sanas, pero hay situaciones en las que no deben aplicarse o en las que conviene consultar antes con el médico.
La más importante es tomar anticoagulantes o tener algún trastorno de la coagulación. En estos casos las marcas pueden convertirse en hematomas importantes, y la técnica pierde cualquier sentido. Tampoco deben aplicarse sobre varices marcadas, flebitis o zonas con antecedentes de trombosis, ni sobre heridas, quemaduras, piel irritada o con infecciones. Durante el embarazo se evitan, sobre todo en abdomen y zona lumbar. Y si tienes fiebre o te encuentras mal ese día, es mejor dejar la sesión para otro momento.
También requieren precaución las personas con anemia importante, enfermedades cardíacas, renales o hepáticas graves, o un cáncer activo. En todos estos casos la recomendación es la misma: hablarlo antes con tu médico y contárselo a la terapeuta antes de empezar. Una buena profesional te preguntará por tu salud y por la medicación que tomas antes de aplicar una sola ventosa. Si no lo hace, pregunta tú.
Preguntas que suelen surgir
¿Duele?
No debería. Se nota una tirantez firme, que en zonas muy cargadas puede ser intensa. Si resulta molesta, la intensidad de la succión se puede reducir en el momento.
¿Puedo hacer deporte después?
Puedes hacer vida normal. Si la sesión ha sido intensa, es preferible dejar el entrenamiento fuerte para el día siguiente y beber agua.
¿Cada cuánto se puede repetir?
Lo prudente es esperar a que las marcas hayan desaparecido antes de volver a trabajar la misma zona. Así la piel se recupera y es más fácil valorar cómo has respondido.
¿Puedo tomar el sol con las marcas?
Es mejor protegerlas del sol mientras duran. La piel de esa zona está más sensible, y la exposición directa puede hacer que la marca tarde más en irse.
